jueves, 17 de enero de 2013

2ª nota personal (completamente prescindible)

nunca me han gustado las películas de miedo, terror e incomodidades. Digo no a Viernes 13, te digo no a tí Alien, no a la niña del exorcista, y no a Román Polanski:

Antes que algo así prefiero incluso a Maikel Haneke. Si es que ¿para qué ir al cine a pasarlo mal?

de lágrima fácil

No sé si será el catarro (10 min. mirando una pantalla y me lloran los ojos cual Magdalena en el Calvario), o la proximidad de cierta fecha de solitario desconsuelo... el caso es que nada del trabajo que he realizado me tiene mucho sentido ahora mismo. Sí, querido woody, a veces es mejor huir antes de que le entren a uno ganas de invadir cualquier cosa.

domingo, 6 de enero de 2013

año nuevo

No he conseguido acabar lo que comencé en fin de año, queda pendiente. No sé muy bien lo que estoy haciendo con la Ley de Say, creo que me ayuda a trazar una línea más larga en el pasado, una línea de argumentación que entiende la creación de riqueza como asunto de emprendedores, Johnny Walkers. Me permite entender a los hijos de Schumpeter y a los cercanos a Hayek (pienso en Vernon Smith y en Buchanan). 
Los amigos de Keynes, desde Say, los pienso como los que manejan la demanda para que la dinámica de oferta no se vea frustrada. Mis proximas lecturas, una vez liquidado Winter & Nelson, será Baumol quien, por cierto, tiene dos artículos sobre "La Ley", uno de ellos con G.S. Becker, en el 52. Este último me espera al otro lado de la orilla, porque distribuyendo el tiempo de gustibus... est disputandum. ¡Ay, las curvas de indiferencia!
Y estoy empeñado en pensar que visitar los terrenos de oferta y demanda pensando en las formas de construcción de racionalidad nos permite ver cosas.