jueves, 9 de julio de 2015

fracaso, avance y retroceso

sabéis que existe algo que se ha dado en llamar imperialistic economics. Tiene su origen en un fracaso. El de Hotelling y Schultz antes de la II Guerra Mundial, cuando, intentando dotar de una base empírica a la recién formulada teoría de la preferencia revelada intentaron la derivación de funciones de demanda a través de datos de la agricultura en los EEUU.
Después de ese fracaso vino la guerra, las primeras computadoras, la teoría de la información, los códigos, la teoría cyborg, y un largo etcétera. De acuerdo con Mirowski la profesión económica en los EEUU reaccionó de dos formas: algunos, como Arrow, Debreu o Koopmans, comenzaron el camino de la abstracción; se refugiaron en axiomas de los que se derivaban consecuencias. Otros, entre los que se encontraban Stigler, Friedman y Becker, hicieron piña en Chicago y adoptaron una actitud desafiante e invasiva: la Economía podía explicarlo todo siempre que tiviese a mano una tijera marshalliana y se aplicase en el análisis parcial. Aquí nació lo que se acabaría por denominar economic imperialism. Y también algunas de las tesis que conformarían el pensamiento neoliberal.
Es posible observar hoy, ante los relatos que está comenzando a construir la Behavioral Economics una reacción en la convención marginalista: una linea roja que dice hasta aquí puedes llegar; eso que haces es psicología y nosotros hacemos otra cosa. Las mejores críticas a la Behavioral, por ejemplo las de Wolfang Pesendorfer y Faruk Gul toman este camino. Existen otros que se mantienen firmes en el intento imperialista, como Glaesser, pero sin tanta solidez. (En mi opinión)


jueves, 11 de junio de 2015

sorpresas amargas

Loewenstein (1.988) analiza la reacción de los sujetos ante una modificación en un punto de referencia de carácter temporal: existe un momento del tiempo en el que se considera se materializará un evento económico (una ganancia o una pérdida esperadas). Si ese evento se adelanta o atrasa se produce una modificación en el punto de referencia, que los sujeto valoran de forma asimétrica.
Además analiza el efecto hedónico derivado de ingresos no anticipados. Cuando se realiza un ingreso no anticipado (figura 1 del artículo) el sujeto lo siente como una ganancia valorada por como v(x). Cuando espera una ganancia que finalmente no se relaiza (figura 2 del artículo) entonces el sujeto siente esa no realización como una pérdida valorada como v(-x). 

v(x) < -v(-x).
Cuando esperas una mejora en tus condiciones de vida (porque Varoufacker) y esta no se produce => se produce un efecto desilusión. Si estuviera Samaras ya sabías que te iban a dar por ahí.




Loewentein 1.988. Frames of Mind in Intertemporal Choice. MANAGEMENT SCIENCE Vol. 34, No.2,

lunes, 8 de junio de 2015

¿a mi palabritas de amor?

Trabajando en la tesis, leyendo una cosa de George Loewenstein, me he encontrado una sugerente cita de Tocqueville. Dice algo así como que contigo pan y cebolla si no me queda más remedio pero como me traigas un día palabritas de amor lo mando todo a tomar por culo:
Nations that have endured patiently and almost consciously the most overwhelming oppression often burst into rebellion against the yoke the moment it begins to grow lighter. The regime wich is destroyed by revolution is almost always an improvement over its immediate predecessor... Evils which are patiently endured when they seem inevitable become intolerable once the idea of escape from them is suggested.
A. de Tocqueville. The Old Regime and the French Revolution. Harper and Bros, NY. 1856, p.214.

no he podido más que pensar en Grecia. O en España, no sé. Revolution is comming.

domingo, 17 de mayo de 2015

Lenguaje e idioma de los economistas I

Una introducción vaga y vaporosa del lenguaje económico con una aclaración final.

Construír un modelo es tan difícil como saber qué se puede decir mediante un modelo. Un modelo es una fábrica de dinámicas; estudiamos las formas que pueden adoptar y qué se puede o no decir con ellos. Dice Ariel Rubinstein que los modelos, como las fábulas, no tienen por qué ser realistas; deben servir más bien como herramientas que permitan comprender mejor, explicar fenómenos y dinámicas. La predicción no entraría dentro de las utilidades que se derivan del trabajo con los modelos - fábulas que son las herramientas de los economistas.
Para entender de qué va la economía, sobre todo en su versión micro, hay que aprender un lenguaje que tiene algo de neolengua. Un bien no es un bien, la producción no siempre se produce, la racionalidad no siempre es racional, y la utilidad no tiene nada que ver con los posibles usos de las cosas. En la actualidad hay muchos dialectos y lenguas propias por derecho que derivan de esa neolengua. Existen también otros idiomas, previos a la creación de la neolengua, que compiten con ella por dar sentido a lo económico. Pero son minoritarios. No lo son tanto algunas nuevas lenguas criollas que resultan de la mezcla de elementos de neolengua y que incorporan multitud de palabras y expresiones de los lenguajes del antiguo mundo de la Economía, cuando era todavía Política.
Y existen, cómo no, hijos bastardos. Son tratados como neolengua, puede incluso que vistan como neolengua, pero si los miras a los ojos puedes ver una montaña lejana, una nube densa y oscura en su ladera, expresando otro carácter y anunciando una tormenta.
Las mismas palabras dependiendo del idioma que se emplee cumplen funciones semánticas diversas. El lenguaje que emplean los economistas mantiene una relación especial con aquello que representa pues puede ser la expresión de algo que posiblemente exista, como la sombra de una nube sobre una montaña. Imaginar la nube contemplando la sombra en la montaña es el trabajo del economista. Hay economistas que con tales medios se atreven a predecir lluvias, granizos y nevadas. También los hay que aconsejan chubasqueros, paraguas, o cuencos colectores de aguas. Los hay que cuando no hay nube bailan, otros rezan y delegan el hallazgo de toda humedad a la espontánea aparición de nube, negando que los pozos, pozas y charcas sean fuentes de agua.

ACLARACIÓN FINAL:  (Los chicos economistas que llevan su pizarra a la sexta no utilizan en su plenitud el lenguaje de los economistas, se trata más bien de una mezcla de economics y contabilidad)

miércoles, 22 de abril de 2015

una de sueños húmedos



ya he comentado en alguna entrada anterior eso de que los economistas nos hemos puesto de moda. Pero unos más que otros. Me refiero a los macroeconomistas. Son ellos los auténticos economistas estrella. Parece que siempre tienen algo de qué hablar: si baja el euro porque baja el euro, si la balanza básica no progresa adecuadamente pues eso, que no lo hace. El chiringuito macro está montado de tal forma que siempre sucede algo. Pero es que además el tipo de dinámica involucrada en los fenómenos macro es especialmente atractiva para los periodistas: se pueden seguir en tiempo real o en cuestión de hora acontecimientos dramáticos, puede verse a gente tirarse de los pelos, haciendo cola ante la puerta de una sucursal bancaria o a Super Mario haciendo declaraciones.
¿Y la micro? ¿Quién se ocupa de ella? Es cierto que en algunos aspectos la división puede ser un tanto artificial en el sentido de que cuando la crisis estalló, por ejemplo, consultaban con expertos en el mercado inmobiliario que quizás no tuviesen el título de microeconomistas pero pese a ello de lo que se hablaba era de la micro. Pero espero que ustedes me entiendan: los macroeconomistas parece que disponen de las palabras mágicas para expresar en artículos de opinión qué ha estado mal, qué puede o no suceder, en qué momento nos encontramos. Un Krugman es un bate; de Tirole ya no se acuerdan ni en la Escuela Normal Superior (disculpen la exageración).
y este es el mundo en el que vivimos. En mis sueños húmedos el Concello de Vigo abre un concurso de ideas para establecer la mejor estrutura de incentivos para bajar el absentismo escolar en la ciudad. Además, debido a los problemas de tráfico la corporación local encarga tres informes a tres microeconomistas, cada uno de una tendencia distinta: uno defensor de las teorías de equilibrio general, la evaluación coste beneficio y la intervención de la corporación, otro que concede mucha importancia a los incentivos monetarios calcula el precio sombra de la mobilidad por kilómetro y un tercero, comportamentista, pretende diseñar un sistema de comunicación condicionada con los ciudadanos para reforzar determinado tipo de actitudes. El Faro de Vigo, en vez de presentar a los vigueses la posibilidad de que se construya un monolito celta, abre portada con sugerentes titulares en los se condensa cada una de las propuestas. Los vigueses discuten en las calles, la gente se manifiesta en favor de que se considere la evidente tasa de descuento hiperbólica de los vigueses, que ninguno de los economistas ha tenido en cuenta.

domingo, 19 de abril de 2015

sin nada de gracia



Hoy he estado viendo cositas de Becker (Gary). En concreto su "De Gustibus Non Est Disputandum" [GD], escrito a cuatro manos junto a George Stigler. Además he repasado mis notas sobre su "A Theory of Rational Adiction" [TRA] e "Irrational Behavior and Economic theory" [IBET].
En IBET, el más antiguo de ellos (1966), se formula una defensa de los argumentos de su principal mentor, Milton Friedman. Se define aquello que es racional en economía. El mercado constituiría un mecanismo tal que produciría racionalidad (económica); sería, por lo tanto, la institución económica por excelencia. Ese artículo representa la clase de los argumentos que se defendían desde la Escuela de Chicago sobre por qué a la Economía debían importarle un pimiento la introducción de mayor realismo en los presupuestos con los que se maneja. Esto incluye cualquier consideración psicológica o cognitiva. Si el mecanismo de mercado es capaz de producir racionalidad entonces ¿por qué preocuparse de posibles conductas guiadas por el hábito o por un azar cualquiera?
Una de las críticas que se dirigen a ese tipo de formulación no tiene que ver con consideración cognitiva alguna. Indica que eso que Becker llama "mercado" no existe. Si revisamos las facturas y tickets que tenemos en casa y pensamos un poco nos daremos cuenta en seguida. Existen muchas clases de mercados relacionados entre ellos. En este punto es interesante lo que dice Mirowski en Machine Dreams (Capítulo 7). 
La otra crítica es cognitiva: tiene que ver con la formación de los valores subjetivos. La economía conductual señala como las valoraciones subjetivas se ven afectadas por factores que las moldean y distorsionan. Muchos de los artículos y trabajos de Becker posteriores al IBET tienen en cuenta la forma en que las formas de valoración se pueden ver afectadas por hábitos, adicciones y factores contextuales (GD y TRA son dos ejemplos). Someter las formas de valoración a objeto de análisis, considerar los factores que les afectan, no constituye en Becker ningún tipo de retractación respecto de IBET. Tanto en GD como en TRA construye sus argumentos de tal forma que finalmente también las formas de valoración, el querer algo o no quererlo ahora, el consumir A o B, sea por hábito o por adicción, responde en obediencia a la variación de un precio. Ese precio en Becker no es de mercado, es un precio sombra que depende de las características del bien consumido, del hábito generado por su consumo y de su precio. Es una forma de extender la lógica de mercado a todos tipo de conductas y actividades dado que "nada es gratis", todo está sujeto a formas de escasez, siempre se paga un precio incluso cuando se decide no decidir.
uno de los conceptos clave de los argumentos de Becker es el del capital humano. La experiencia pasada, aquello que se ha hecho con el propio tiempo, determina las capacidades actuales de los sujetos para producir utilidad. Así, el ciudadano se convierte en una especie de emprendedor de si mismo, atesorador de experiencias y aprendizajes que le permiten producir utilidades. Así, el ciudadano produce utilidad (aprendiendo a escuchar música para disfrutarla mejor), sanidad (llevando una vida sana y comiendo manzanas para vivir más), mercancías (a través de su formación profesional), hijos (que ciudarán de él en la vejez). Y el mercado, que con su mano invisible produce precios sombra, está detras de las variaciones y cambios de las elecciones realizadas por todos los sujetos: que acceder a la música sea más asequible o no, que tener hijos sea prohibitivo, que ir al dentista sea para el próximo año. El mercado somos todos sin darnos cuenta de nadie, es la cajera de Mercadona y el señor Juan Roig, Florentino y Rodrigo, el mercado es el sector adolescente que las pira por un movil de 5,5', los chinos, sobre todo los chinos... y Amazon que está dispuesto a perder un pastón con tal de monopolizar... sí, tirará un pedazo de la tarta a la basura para comerse el solito lo que quede. El mercado es una masa que genera una fuerza, conocida como gravedad de la que casi nada escapa.

jueves, 16 de abril de 2015

sobre tentaciones y frustraciones


en Economía está de moda lo torcido, difícil de enmendar, lo contumaz errado.
Atribuyen a Séneca la máxima: "Errare humanum est, sed in errare perseverare diabolicum". Y es que equivocarse se equivoca cualquiera pero la contumacia nos resulta especialmente problemática.
En Economía durante mucho tiempo se ha evitado la consideración de este tipo de fenómenos. Se asumía que toda conducta económica era racional, pero racional en un sentido económico. Esa racionalidad económica consiste en la coherencia entre actos y deseos (o preferencias). Esto es, si prefiero una frigolosina de limón a una de fresa entonces compraré la de fresa. Además, si dispongo de una renta de 100€ a la semana, de la cual dedico 10€ a fragolosinas, si esa renta disminuye como consecuencia no incrementaré mi consumo de frigolosinas.
Estas condiciones así puestas, que suenan tan razonables y lógicas, no se cumplen siempre. De hecho, hay numerosas excepciones al concepto de racionalidad en Economía. La disciplina que, por excelencia, se está dedicando al estudio de esas formas de irracionalidad económica se denomina Economía Comportamentista.
Mis errores favoritos son aquellos que involucran arrepentimiento. Porque hay muchos que son simples sesgos de valoración que, como cuando sufrimos ilusiones ópticas, no nos damos cuenta. O engaños, aditamentos, formas de edición de los contenidos, formas de escaparatismo, que nos seducen pero de los que no nos arrepentimos. Los que a mi me gustan están ejemplificados por la procastinación o las tentaciones a las que sucumbimos aún sabiendo que la estamos cagando: ese condón que no te pones cuando sabes que deberías, esa hamburguesa que sabes no debes comer mientras sigues masticando o ese twitter que sigues actualizando aunque deberías ponerte con la tesis. Pero no sólo es la tentación seductora o la evitación del esfuerzo... la ira, la envidia y otros pecados también pueden hacer que hagamos cosas de las que después nos arrepentimos: adelantar a ese conductor anciano en linea continua porque llevamos 15 minutos detrás de él a 55km/h, por ejemplo. Sabemos que no debemos, y mientras adelantamos sabemos que la estamos cagando, pero no podemos evitarlo.
En Ecomomía Conductual (a estas alturas todavía no sé si se dice comportamentista o conductual) se suele representar esta clase de errores como la lucha entre las pasiones y la razón: sabemos que está mal pero... diabolicum. A mi no me gusta esa explicación para todo. Puede ser cierto aveces, vale, que sucedan ese tipo de cosas, pero en muchas ocasiones no son emociones tentadoras las que nos nublan la vista sino la propia inercia, los hábitos. Piénsese sino un momento: la tentación no es el problema, la calentura, sino el no saber lidiar con ella. El no tener condón, por ejemplo: el problema está en pensar, o estar acostumbrado a que la única forma de realización sexual consista en "mantener una práctica de riesgo", digámoslo así.
La introducción de este matiz es uno de los aspectos que forman parte de la tesis en la que estoy trabajando: la problematización de la tesis de que el diabolicum consista en sucumbir a tentaciones...

jueves, 2 de abril de 2015

filetes o dietas

Los economistas somos los cocineros sociales: hacemos picadillos, especiamos, aliñamos, cocemos, freímos, salteamos, planchamos, batimos, amasamos, cortamos, loncheteamos, asamos, condimentamos, reogamos... aquello que otros comen.
Los paralelos van más allá: últimamente estamos de moda, como los cocineros. Entramos en las cocinas ajenas y sometemos a examen, indicamos qué sabores y qué texturas son las adecuadas.
Donde ellos tienen un fogón nosotros una pizarra, donde una tabla de picar unas tablas con gráficos. Si Podemos ficha a Vicent, Ciudadanos a Garicano, Espe a Lacalle. Aquí los cocineros llevan mucha ventaja: Arguiñano, Chicote, Paco Feixó, Jamie Oliver y el incomparable Vegan Black Metal. ¿sería acaso posible un elenco de economistas comparable? (La pregunta es retórica), por supuesto.
Después de la introducción vayamos al cuerpo de esta entrada: la disciplina presupuestaria (ponerse a dieta).
1. Daniel Lacalle señalaba recientemente en entrevista concedida a El Confidencial que los mercados últimamente estaban más tranquilos con la cosa de Podemos porque habían podido observar cómo Syriza está teniendo que someterse a la disciplina presupuestaria.
2. Existe un delicioso artículo de Gary Becker (1.962) sobre la acción disciplinaria de los mercados. En el demuestra como en una economía competitiva (y en la que no existe sector financiero) con recursos escasos la restricción presupuestaria actúa como disciplinaria de conductas. Simula en ese artículo conductas no racionales: guiadas por el hábito unas y erráticas otras. Entonces una modificación de los precios relativos hace que a nivel agregado se pueda observar una conducta consistente con el concepto de racionalidad económica pese a lo irracional de las conductas individuales. En castellano plano quiere decir que cuando nos empobrecemos al menos algunos han de apretarse el cinturón.
3. Pero esto nos lleva a la conclusión de la presente entrada. Todos los paralelos establecidos en la introducción sirven tanto para cocineros como para nutricionistas y coach y  expertos nutricionales. Además todos ellos están de moda también. Y es que podemos extender la metáfora a todos esos expertos en hierbas, apetitos, carnes, cuchillos, salivas y condimentos: algunos economistas son más como Ferrán Adrià, otros como Chicote, o como Paco Feixó, o como Pierre Dukan.
Tracen ustedes sus paralelos. Y buen provecho.

sábado, 28 de marzo de 2015

catástrofe y trauma



El otro día hablaba con un amigo sobre el ébola en África. Comentamos el caso de Madinda, a quien el Celta quería hacer volvier de Gabón por miedo a que contrajera el ébola.

Mi amigo defendió la postura del Celta porque "en esos países nunca se sabe". Yo intenté defender que realmente tienen la cosa bastante controlada, o eso me parecía haber oído. Pero en una conversación ya se sabe, ante la falta de datos y referencias concretas "de gustibus non est disputandum". 
El agua corrió y el tiempo pasó pero el otro día vi en twitter la noticia de que en Sierra Leona han controlado el virus. En concreto lo que me llamó más la atención fue la foto que acompañaba la noticia. Y volví a pensar sobre el tema. Primero sobre la queja de los africanos en general sobre la idea que tenemos aquí del continente. No me acordaba de a quién en concreto le había escuchado quejarse sobre la visión que tenemos de África por aquí, en concreto sobre el caso del ébola. Hasta hoy: a Akon en una entrevista a Al-jazeera. Akon, en vez de hacer caridad en África, se ha propuesto hacer negocios.
Durante un tiempo le he estado dando vueltas: pensemos en la epidemia de gripe de 1.917. Fue mucho más debastadora que la de ébola. He visto datos de Nueva York, Londres, Paris y Berlín. Tanto en el total de muertes como en la tasa de mortalidad fue peor que el ébola en África.
Aquí los datos para la epidemia de ébola en el oste africano.

Pero no se trata de comparar el África de hoy con EEUU y Europa de hace cien años, ni tampoco al ébola con la gripe. Tampoco de denunciar la miopía celeste (Gabón está bastante lejos del epicentro del ébola y, de hecho, en el país no se ha detectado ningún caso). Se trata más bien, o por lo menos a mi lo que me ha interesado, es considerar los efectos de algunas catástrofes y epidemias. Algunas catástrofes son simplemente debastadoras. Llegan, golpean y se van. Los afectados quedan en una situación de shock, de trauma en un sentido muy freudiano [al respecto me gusta mucho la charla de Caterine Malabou sobre el concepto de trauma]. La gente traumatizada lo está porque además de haberlo perdido todo no le encuentra sentido a nada. Los habitantes de New Orleans sufrieron algo así después del huracán Katrina. No pudieron hacer nada. A muchos desempleados y marginados por la crisis económica les ha pasado algo similar. Se quedan sin capacidad de reacción.
El ébola o la gripe pueden ser epidemias de efectos catastróficos pero de ellas se puede salir mejor de lo que se entró.

lunes, 23 de marzo de 2015

objetos de interés


foto: Les Chatfield




La intimidad que estableces con los objetos tecnológicos que te rodean debería extrañarte más. A poco que establezcas una distancia con ellos adquieren un carácter propio, como cuando te sientas en el sillón de lectura para contemplarlos sobre la mesa, o como cuando se va la luz o se estropean. Su inercia los convierte en mobiliario.
Cuando cobran actividad llaman la atención y solicitan ser manipulados; no los ves ya sino como lentes que navegan los caminos de tu interés. Te emocionas entonces y se te dilata la pupila. Vas con él al baño y te ríes mientras meas.

lunes, 16 de marzo de 2015

dientes


Me gustaría retomar este cuaderno. Llevo desde el 22 de octubre sin escribir aquí, casi 5 meses. Me he visto absorbido por otras ocupaciones pero ahora comienzo a echar esto de menos.
En este tiempo he descubierto a Enric Juliana a través de las entrevistas que realiza Pablo Iglesias en 'Otra vuelta de tuerka'. Y a Xavier Domènech en el mismo programa. Y he descubierto también http://es.aliexpress.com/ , un portal de distribución gigante que va a dar más que hablar que amazon. Va a ser el gran bazar de lo que está llegando. 
Además he trabajado en un proyecto muy interesante (mi primer trabajo práctico como economista) con gente interesante, he aprendido a realizar una evaluación ex ante, y le he dado muchas vueltas a las relaciones entre la Psicología y la Economía, as usual.